Salteño dejó todo, renunció a su trabajo y ahora es un “robot” con 19 millones de seguidores en TikTok

Personajes 18 de abril de 2022 Por Redacción ShowOnLine
Diego Suárez, conocido como Michelo, es uno de los tiktokers con más seguidores en Argentina.

Frente al Cabildo de la ciudad de Salta, sentado en uno de los bancos que rodean la plaza 9 de Julio, Diego Omar Suárez aguarda paciente. A su lado, un hombre con el rostro hundido en la capucha de un buzo revuelve una bolsa que guarda otras bolsas.

Vestido de negro, con una valija del mismo color, Suárez no pasa desapercibido ante una decena de niños y adolescentes que se agrupan en el lugar para fotografiarlo. Son apenas un puñado entre los más de 19 millones de seguidores que posee en TikTok.

“Pensaba cómo salir de acá, de la calle, y durante la pandemia comencé a hacer videos en TikTok. Ni siquiera estaba de moda, era algo nuevo. Lo probé porque se podían editar y yo quería subirlos a YouTube e Instagram. Publiqué un borrador y tuvo 20 mil reproducciones, para mí fue un montón”, cuenta Suárez.

El dato es contundente: Suárez -conocido en las redes sociales como Michelo 2.0- es uno de los tiktokers con más seguidores del país. Para graficar su alcance -y solo por citar dos ejemplos- Sergio “Kun” Agüero tiene 2.6 millones de seguidores y Tini no supera los ocho millones.

“No tuve mucho estímulo artístico. Solo mi abuelo que tocaba la guitarra. Aprendí eso, pero nunca nada relacionado al baile, como me gusta hoy en día. Mi infancia fue estudiar, jugar con mis amigos, no tuve algo que me haga decir ‘quiero ser artista’”, explica.

Un terciario cerca de su casa lo acercó al estudio: Tecnicatura en Relaciones Laborales.  El salteño esperó a recibirse para renunciar a su trabajo: así pudo ahorrar algunos sueldos e invertir en su arte callejero. Se compró un pequeño parlante y se ubicó en la icónica y concurrida plaza 9 de Julio de la capital provincial.

“Bailé como ocho o nueve meses sin el traje de robot. Lo incorporé porque veía la manera de ser mejor, juntar más gente. Y como mi objetivo no era vivir en la calle, se me ocurrió que si bailaba y me veían como robot me iba a ir mejor”, expresa.

Se decidió por un traje oscuro y un sombrero iluminados por luces led. Utilizó sus últimos dos sueldos como carnicero para pagarle a un diseñador salteño, quien finalmente lo estafó: “Nunca me lo entregó”. El segundo intento también fue por encargo pero en Buenos Aires. “Me lo mandó, pero lo usé y se rompió todo”, indica.

“No descanso un día, todos los días hago videos. Entre 10 y 40 por día. Mi vida gira en torno a esto”, responde Michelo acerca de su cuenta de TikTok.

Revela que “no tenía expectativas” y que “solamente di lo mejor día a día. Trabajo duro, lo más que puedo”. También sostiene que en sus comienzos “realicé 100 videos en tres días. Varios se hicieron virales. Pensé: ‘Sigamos con este método’. Y fui creciendo de a 40 mil seguidores por día”.

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