Mario Pergolini confesó la sorpresiva ocupación que tuvo antes de llegar y ser una figura del espectáculo

El conductor reveló de qué trabajó cuando recién daba sus primeros pasos en el mundo laboral. Dejó a todos sorprendidos. 
Tendencias28 de octubre de 2026Redacción ShowOnLineRedacción ShowOnLine

Mario Pergolini

Mario Pergolini sorprendió al compartir una anécdota desconocida de su juventud durante una charla en televisión. En medio de un debate sobre las costumbres de los restaurantes actuales, el conductor recordó una experiencia laboral que vivió mucho antes de convertirse en una de las figuras más reconocidas de los medios argentinos. El relato incluyó una confesión tan inesperada como divertida, relacionada con una de sus debilidades cuando era joven.

Su historia salió a la luz en Otro día perdido, donde habló sin filtros sobre las situaciones que vivió durante aquella etapa de su vida. Durante el programa, el conductor contó que a los 17 años trabajó como mozo en un restaurante llamado La Jirafa Azul, ubicado en Villa Gesell. En este sentido, recordó aquella experiencia mientras cuestionaba algunas prácticas de los establecimientos gastronómicos actuales. “Tengo 62, imagínense hace cuánto tiempo”, comentó.

Sin embargo, lo más llamativo de la anécdota de Pergolini no fue el trabajo que desempeñaba, sino una tentación que le resultaba difícil controlar mientras atendía a los clientes. “Qué manera de comer ravioles, Dios mío. Era chico, no podía evitar no sacar uno del plato del que llevaba”, confesó.

Mario Pergolini

La anécdota surgió durante una conversación sobre algunas costumbres de los restaurantes que le resultan molestas. Uno de sus principales cuestionamientos estuvo dirigido a los locales que tienen poca iluminación y obligan a los comensales a utilizar la linterna del celular para leer la carta. “Para mí fue grande el día que se iluminó en una pantalla el menú y pude abrir las cosas y decir: ‘¡Ah, milanesa!”, comentó.

El conductor también apuntó contra los establecimientos que utilizan la penumbra como parte de su estética, pero no ofrecen suficiente luz para que los clientes puedan leer cómodamente. “Las parejas grandes estamos con el celular a punzón. No es romántico, no se ve un carajo”, lanzó. De este modo, el conductor dejó expuesta una faceta hsta ahora desconocida de su intimidad. 

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