Buenos modales en la mesa: qué reglas de etiqueta importan, según los expertos

Placeres 15 de junio de 2022 Por Redacción ShowOnLine
¿En qué orden y cómo se usan los cubiertos y las copas? ¿Hay que guardar el celular? Los códigos del siglo XXI para comidas formales e informales.

¿Es un escándalo no saber que cuchillo se usa para el plato principal? ¿Y confundir la copa del vecino con la propia? Los buenos modales en la mesa representan un corpus de imperativos que en muchos casos tienen vigencia hace siglos. ¿Todavía importan? ¿O depende del contexto y la compañía? 

Los expertos en ceremonial y protocolo son determinantes: “Son la única forma de hacer las cosas bien”. Pero también admiten que hay convenciones permeables a los cambios de los tiempos.   

De la época en que había dos cartas en los restaurantes, una para las mujeres sin los precios de los platos, y una con la información completa para los varones -ya que se asumía que eran quienes pagaban la cuenta-, al día de hoy en que está normalizado que ellas prueben y elijan el vino, entre otros cambios tendientes al trato igualitario, algunas reglas de etiqueta -¡felizmente!- han cambiado.

Conocerlas e intentar encontrar sus fundamentos -cuando los hay- es una buena forma de abordar estas leyes que deberían ser más que un símbolo de estatus. Aquí, algunas de las convenciones que de alguna forma mejoran la experiencia del encuentro social en torno a una mesa.

1. No comer de forma desagradable

La regla número 1 no puede ser más obvia y básica. Sin embargo, su acatamiento está lejos de ser absoluto por lo cual los especialistas aseguran que no hay que dejar de mencionarla. Comer con la boca cerrada y procurar no hacer ruidos al masticar o beber es el ABC del buen comportamiento en la mesa, un protocolo cuyo principal objetivo es no incomodar o fastidiar a los demás comensales.

Karina Vilella, directora del CDKV Centro Diplomacia Karina Vilella apunta a un error frecuente: ingerir trozos de comida demasiado grandes. “Hace que el cachete se infle y que ante la dificultad para tragar la persona termine conversando con la boca llena”, explica.

Otro rasgo menos chocante pero también poco grato: aquellos que -tal vez producto de la ansiedad- comen desordenadamente: “Es notorio en esos platos en los que parece que pasó un tornado, con restos de comida y migas esparcidos por todos lados. Son producto de movimientos torpes y evidencian desprolijidad”, afirma Vilella.

Y esta experta también apunta a otro grupo de comensales: los que en vez de llevar la cuchara o el tenedor del plato a la boca, se inclinan hacia el plato en búsqueda del alimento. “Es un mal hábito que, tal como indica su lenguaje corporal, demuestra inseguridad”, afirma la especialista.

2- El dilema del celular: ¿cuándo sí y cuándo no?

La irrupción de el celular, esta suerte de prótesis tecnológica cada vez más indisociable de nuestra anatomía plantea un nuevo reto para los especialistas en buenos modales. Si estamos en una comida formal, ¿no hay que usarlo bajo ninguna circunstancia o hay situaciones que ameritan concesiones?

Para Vilella la respuesta es un “no” rotundo. “Usarlo en la mesa es una falta de respeto grave. El teléfono no es una pieza de cubertería. No va ni a la izquierda ni a la derecha del plato. En caso de una urgencia, hay que llevarlo en un bolsillo, lo más cercano al cuerpo posible y en modo vibración. Se pide permiso y se atiende fuera de la mesa”, indica la especialista.

Para José Luis Pérez Larrea, profesor de la materia Ceremonial y protocolo del Instituto Gato Dumas, todo tiene que ver con el entorno y el momento: “es como con la vestimenta, lo adecuado depende de esos dos factores”, opina.

Una comida entre amigos en un bodegón admite licencias que no son adecuadas en una cena en un restaurante de categoría. Para este profesional, incluso la duración de la comida en cuestión es un aspecto relevante: “En un evento extenso como un casamiento, por ejemplo, el uso del celular sí se puede justificar en ciertos momentos”, opina.

En síntesis, el celular en modo vibración y fuera de la vista de los demás es lo óptimo. Nadie quiere sentir que su compañía y su conversación son menos relevantes que un mensajito de Whatsapp.

3. En qué orden se usan los cubiertos y las copas

La escena del comensal aterrado frente a una mesa con el triple de cubiertos y copas a los que acostumbra usar es casi un cliché cinematográfico pero no por eso algo inverosímil. “Es una de las dudas más frecuentes. La regla es simple: siempre se empieza de afuera hacia adentro”, aporta Pérez Larrea.

Más desafiante aún puede ser reconocer la copa o el plato de pan que nos corresponde. “Suele suceder que un solo comensal arranca mal, se come el pan que no le corresponde y como los demás lo siguen en cadena el último se queda sin su pan. Por eso siempre digo que el dicho ‘Donde fueres, haz lo que vieres’ es un error”, apunta Vilella.

En el ámbito de los restaurantes confirman que las confusiones son muy frecuentes y que nadie se escandaliza por ello. Sin embargo, mejor pasar por alto el tormento de la duda antes de morder esa figacita de masa madre y tomar nota mental: la copa de vino es la de la derecha y el plato de pan siempre es el de la izquierda.

Y una advertencia adicional de la especialista en protocolo: “Atacar la panera antes de empezar a comer es un error”. Y agrega el argumento que hay detrás de este imperativo: “El pan está en la mesa para limpiar el paladar entre plato y plato. O sea, se puede empezar a comer recién después de la entrada”.

4. Cómo colocar los cubiertos al terminar de comer

¿Cómo puede un camarero darse cuenta de que ese trozo de carne que quedó en el plato ya es demasiado?¿O que simplemente uno está haciendo una pausa pero no desea que le retiren el postre? Según el protocolo, la forma en que posicionamos el cuchillo y el tenedor cuando no los estamos usando es la vía de comunicación adecuada.

“La mayoría de las personas termina de comer y deja los cubiertos en cualquier lado. En ese caso hay que pensar en el plato como un reloj y poner los cubiertos en la posición de las seis y media o cinco y veinticinco”, explica Pérez Larrea.

Vilella advierte que en redes sociales circulan imágenes con diversas posiciones posibles pero solo hay tres válidas: la de finalización, la de descanso -con los cubiertos en paralelo sobre el borde del plato- y la de inicio -con los cubiertos sobre el mantel, adonde nunca más regresan una vez que comenzó la comida-.

¿Y la servilleta? Este trozo de tela cuyos “doblados artísticos” dentro de la copa horroriza a los especialistas en ceremonial siempre va a la derecha del plato (aunque también se acepta a la izquierda o sobre el plato) y se coloca sobre el regazo: “Si terminás de comer la dejás a la izquierda pero si, en cambio sólo te levantás para ir al toilette, la ponés en la silla”, aporta Pérez Larrea.

5. Cómo agarrar correctamente las copas y brindar 

Ya sabemos que las copas van a la derecha del plato. Sin embargo, hay varios puntos alrededor del servicio de bebidas que suelen inquietar a los comensales. “El momento de probar el vino suele ser de nerviosismo. Muchas veces sucede entre personas que recién se están conociendo y nosotros estamos ahí para para no dejar en evidencia al comensal”, dice Dulce Long, head sommelier del Four Seasons.

El protocolo indica que la copa se toma del tallo pero en la práctica hay variantes: “Ahora hay quienes la sostienen de la base, como algo canchero. No está mal pero no es para cualquiera. Porque de esa forma no es sencillo hacerla girar para liberar los aromas del vino. Hay que practicar mucho en casa para lograrlo”, opina la sommelier.

Otro punto polémico es el brindis, hay especialistas en ceremonial que afirman que chocar las copas con otros comensales no es lo más indicado, sino que para el “chin chin” basta con dirigir la mirada a la persona indicada y alzar la copa.

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