Un argentino lanzó snacks de grillos que causan furor

Placeres 03 de febrero de 2022 Por Redacción ShowOnLine

En 2015, mientras estudiaba Gastronomía en una universidad privada, Rodrigo Llauradó (27) empezó a interesarse por las comidas exóticas. Leyó algunos documentos sobre ento-alimentación (en base a insectos) en países de Oriente y de América latina.

Así llegó a sus manos un informe de la FAO (Organización Mundial para la Alimentación) que promueve la alimentación en base a insectos como una fuente nutricional accesible y amigable con el ambiente (la cría de insectos no genera altas emisiones de gases de efecto invernadero).

Más tarde viajó él mismo a México, Tailandia y Laos, y al mejor estilo "Marley" probó todo tipo de platos con insectos. Así decidió crear un negocio para ser su propio jefe y en 2018 se anotó en un concurso de emprendedores organizado por el Gobierno de la Ciudad. "No sabía armar una propuesta de valor ni un plan de negocios, pero llegué a la final", recuerda. Preparó un plato gourmet: empanadas de grillo, adornadas con estos insectos, cual si fueran aceitunas.

Ese fue el puntapié de Chepulines (una adaptación local de los chapulines mexicanos). "Ofrecemos una experiencia gastronómica gourmet con insectos", define el emprendedor. Nada de comer bichos.

La marca cuenta con dos líneas de productos: sal de grillos saborizada con especias (en tres variedades: México, Tailandia y Congo), y bocaditos de grillo tostados. Más adelante, planea elaborar harina de grillo. "Es muy proteica", asegura. El problema es la escala: para preparar un pack de 100 gramos de sal se necesitan 40 grillos. Y para un kilo de harina, 4.000.

La cría de grillos tiene beneficios para el ambiente ya que requiere poco espacio, suelo y agua. Además permite una economía circular aprovechando desechos agrícolas, de restaurantes y verdulerías ya que se alimentan con frutas y verduras de descarte. A su vez, los desechos de los grillos sirven como abono para el campo.

En 2018, la Unión Europea autorizó a los alimentos en base a insectos para el consumo humano. Desde entonces, el mercado viene creciendo en dos segmentos principales: por un lado como alimento nutritivo de bajo costo para poblaciones con problemas alimentarios, y por otro lado como alimento exótico o gourmet.

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