Un pueblo argentino fue elegido como uno de los más lindos del mundo

Se trata de un premio de la ONU a lugares que son ejemplos notables de destinos de turismo rural con valores culturales y naturales.

Lugares 21/10/2023 Agustina Hill Agustina Hill
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A través de la gestión y postulación de la Secretaría de Turismo de la provincia y el Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación, La Carolina participó en esta iniciativa de la UNWTO que tiene como objetivo visibilizar experiencias y roles de la actividad turística en el desarrollo local desde sus dimensiones sociales, ambientales y económicas.

“Best Tourism Villages” reconoce a los pueblos que constituyen ejemplos notables de destinos de turismo rural con valores culturales y naturales reconocidos que preservan y promueven los valores, productos y estilos de vida rurales y comunitarios. 

También reconoce a los pueblos que fomentan el turismo como uno de los motores del desarrollo real y el bienestar de las comunidades, un compromiso con la sostenibilidad en todos sus aspectos: económico, social y ambiental.  Las localidades deben tener baja densidad demográfica (hasta 15 mil habitantes), estar situados en un paisaje natural y/o cultural característico y compartir valores y estilos de vida propios de la región puestos en valor turístico, entre otros factores que hagan al desarrollo del turismo.

La Carolina, ubicada en el corazón de las sierras centrales de San Luis, recibió el reconocimiento "Best Tourism Villages” a los pueblos turísticos más lindos del mundo durante la 25º Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (OMT), que se desarrolla en la ciudad de Samarcanda, en Uzbekistán.

Convertido en uno de los principales atractivos turísticos de San Luis, el lugar atrae a grandes y chicos por sus opciones: expediciones al interior de las minas, visitas a la Iglesia de piedra, cabalgatas, recorrida por la gruta con pinturas rupestres y la histórica Casa de Juan Crisóstomo Lafinur, actualmente Museo de la Poesía Manuscrita, todo en conjunción con una gastronomía autóctona.

Con poco más de 300 habitantes, recostado al pie del Cerro Tomolasta, a una altura de más 1600 metros sobre el nivel del mar y en el centro mismo de las sierras sanluiseñas, recorren el pueblo en forma de cuña dos cauces de agua, el Río Amarillo y el río Las Invernadas, que se unen formando el río Grande.

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